21 de junio de 2012

Sydney (VI) Con los ojos de la despedida

Era nuestro último día en Sydney y lo quisimos aprovechar. Nos levantamos temprano y nos dedicamos en cuerpo y alma a hacer fotos, a pasear, patear, deambular...arriba y abajo. Por todos lados.

Nos dimos nuestro último paseo por el Botanic Garden.

Vistas del CBD

Estuvimos en la Biblioteca Nacional (que está justo enfrente) viendo varias exposiciones. 

National Library

Y luego volvimos al Jardín Botánico para comernos unos bocadillos sentados en unos bancos. Nosotros y nuestro Turismo económico, siempre en modo ON, jeje.

Por supuesto, volvimos otra vez al Harbour Bridge y a la Ópera, que es implemente espectacular, no te cansas de verla.

La Ópera de Sydney

















Hizo un día con mucho sol, así que apetecía estar un buen rato sentado en la Bahía y disfrutar viendo a los barcos y ferrys entrar y salir de Circular Quay.

Harbour Bridge

Ya por la tarde seguimos andando por el CBD y llegamos hasta el Darling Harbour. Por esta zona se encuentra el zoo de Sydney, Wild Life. Y aprovechando unos descuentos que teníamos, nos fuimos hasta allí en busca de koalas y de wombats, sobre todo, ya que una de las cosas que más ilusión me hacía era el poder ver a uno de estos animales de cerca. Yo no podía irme sin ver a uno, aunque fuera en un zoo.

15 de junio de 2012

Sydney (V) Bondi Beach

Me despierto, me asomo a la ventana y... ¡Sunny day in Sydney! ¡Y encima domingo! 
Así que todos, incluidos nuestros amigos que no tenían que ir a trabajar, nos levantamos con la misma idea en la cabeza:

  • Objetivo: la playa.
  • Nombre: Bondi Beach.
  • Equipamiento: Crema solar, agua, gafas de sol, toalla y algo de fruta fresca.

Hacía un día perfecto para ir a pasarlo a la playa, y ya que aquel día en Manly Beach el tiempo no nos acompañó demasiado, ese día teníamos unas ganas increíbles de poder pisar un poco de arena caliente, notar el calor del sol y de estar un buen rato en remojo, cual garbanzos, en el Pacífico.

Desayunamos y nos echamos ya un poco de crema para ir preparándonos (que no veas la radiación solar que hay por allí) y todo listo para ir a la famosa Bondi Beach.
Bondi Beach

7 de junio de 2012

Sydney (IV) Cantando bajo la lluvia

Aquel 2 de marzo fue el día en el que nos mudamos al apartamento de nuestros amigos. 
Con nuestras mochilas a cuestas nos despedimos de nuestro último "cochambrosing-hostel" sin mucha pena, más bien con una alegría infinita. De camino a su casa, y pasando de nuevo por King Cross, la calle quiso despedirse también de nosotros dándonos un regalito. 

Y es que para empezar bien el día, ni tazón de cereales ni nada. ¡Qué mejor manera que encontrándote 40 dólares en medio de la calle! jeje. Fui yo quien vio el billete que tiene la cara del inventor del Royal Flying Doctor Service (que había sido protagonista en una de las entradas del blog) en medio de la acera a pocos metros de donde estábamos. Y al principio parecían sólo 20 dólares, pero no, eran 40. ¡Ole, qué bien!

Vistas desde el apartamento

3 de junio de 2012

Sydney (III) Apatrullando la ciudad

Era nuestro cuarto día en Sydney y aunque nos despertamos más bien temprano con ganas de seguir descubriendo la ciudad, la lluvia que la noche antes nos dio las buenas noches y que también esa mañana nos dio los buenos días, no animaba mucho a pasear por las calles. Así que era uno de esos "library moment" o momento biblioteca. En los que aprovechas para ir y pasar allí la mañana estudiando las guías de viajes, sacando información, planeando qué hacer en los próximos días y disfrutando de la velocidad de internet que hay en ellas, y que tanto cuesta encontrar en Australia, para subir bastantes fotos.

Vista desde la habitación en Brado's Backpackers
Esa mañana además nos cambiamos a otro hostel que estaba en la misma zona, en Darlinghurst Road, pero que era 14 dólares/noche más barato, y aunque era bastante cutre, nos venía bien para conseguir así "ahorrar" un poco en el alojamiento y pasar los últimos días, antes de poder mudarnos a casa de nuestro amigo. La verdad es que no se lo recomendaría a nadie. Bueno, si fuera sólo para pasar una noche o dos (como queríamos nosotros) y no vas a hacer mucho uso de la cocina o del cuarto de baño, a lo mejor sería pasable. Pero si es para estar más tiempo y esperas encontrarte algo más que una cama, mi consejo es que te busques otro directamente. Se llamaba Brado's Backpackers.

Ya por la tarde nos fuimos a casa de nuestro amigo a ver alguna película y nos quedamos a cenar allí. Era el último día en la ciudad de su padre, así que prepararon una cena para despedirle, ya que al día siguiente muy temprano se volvía a España después de un mes y medio en Australia. Todos juntos y degustando un buen solomillo y una copa de vino pasamos la noche, y creo que no hace falta decir a qué nos supo...¡A gloria bendita!

The last dinner
Al día siguiente, 1 de marzo, el tiempo volvió a darnos una tregua y nos fuimos andando hasta la estación de trenes y autobuses a comprar el billete de autobús que ya teníamos estudiado desde España y que queríamos comprar antes de irnos de Sydney, para que al llegar a Cairns estuviera todo listo. Nuestro billete era el Queensland Coaster que hace el recorrido Cairns - Brisbane (o viceversa) El paquete incluye, además del propio billete de autobús con el que puedes viajar y subir y bajar todas las veces que quieras durante 90 días, varias excursiones que iré contando más adelante.

27 de mayo de 2012

Sydney (II) Un día en la Ópera.

Yo no sé si sería por el famoso jet lag o qué, pero él se pasó casi toda la mañana durmiendo. Yo me levanté sobre las 9:00 porque ya no aguantaba más en la cama, raro en mí, y me dediqué a buscar vuelos para ir a Melbourne y pasar allí unos días. 

¡Ay! ¡Yo no sé en qué estaría pensando para no haberlo hecho antes! 
Bueno sí que lo sé. No quisimos reservar nada desde España hasta saber más o menos cómo pasaríamos los primeros días en Sydney o qué querríamos hacer exactamente. Enseguida me dí cuenta de que el precio de los vuelos a Melbourne era, en ese momento, 4 veces más caro que cuando lo miramos unos días antes. 

En nuestros planes estaba también el alquilar un coche 3 días para hacer la Great Ocean Road, pero claro, el precio del billete de avión hacía que no entrara en el presupuesto el poder alquilarlo. Así que echamos cuentas y las volvimos a echar, y la verdad es que con una mezcla de rabia y de pena decidimos que tendría que ser en otra ocasión el viaje hasta Melbourne. Como se suele decir, una excusa más para volver en un futuro.

Mc Elhone Stairs (Fuente)
Para que no nos pasara lo mismo con el otro vuelo que teníamos previsto hacer, volar a Cairns, nos pusimos justo en ese momento a buscar y reservamos rápidamente nuestros asientos para el 6 de marzo con la compañía Jet Star. El precio, al menos en este, estaba igual que cuando lo vimos desde España.

Aunque había amanecido un día soleado, conforme fueron pasando las horas el cielo se puso gris y parecía que fuera a llover de un momento a otro. Pero nosotros volvimos a dar un paseo por Victoria Street, y bajamos hasta Woolloomoolloo, construido entre 1911 y 1915, por las famosas McElhone stairs. 




Esta vez pudimos entrar, ya que la vez anterior estaba cerrado, y estuvimos por allí casi toda la tarde. Cuando nos volvíamos al hostel empezó a llover. Y mientras cenábamos y preparábamos un poco lo que haríamos al día siguiente, yo no paraba de pensar que estaría bien que el tiempo nos diera alguna alegría.

23 de mayo de 2012

1º día en Australia. "This is Sydney"

Aeropuerto Internacional Kingsford Smith. Sydney. Google images
El domingo 26 de febrero de 2012 será un día que recordaré siempre, toda mi vida. La verdad es que sin llegar a ser consciente al 100% en ese momento, en una mezcla de cansancio y normalidad, llegamos al aeropuerto internacional de Sydney Kingsford Smith sobre las 7 de la mañana. Uno de mis mayores deseos se estaba cumpliendo en ese mismo instante. Y todavía ahora, mientras voy escribiendo estas líneas, se me encoge un poco el estómago al recordar esa magnífica sensación que te invade cuando consigues realizar uno de tus sueños. 

Con la tarjeta del departamento de inmigración y el pasaporte en la mano, estábamos preparados para atravesar ese tan temido control de aduanas australiano, y que tan de moda está últimamente gracias a un programa de televisión. Todo el mundo cuando se enteraba de que íbamos a viajar a Australia nos decía lo mismo: -Pues tened cuidado en la aduana, no veas como se las gastan allí, ¿es que no habéis visto el programa?- Nosotros no teníamos ni idea de cuál era ese programa. Veníamos de estar un año en Inglaterra y sin tele. Aún así, y aunque no llevábamos nada ilegal o prohibido, queríamos pasarlo cuanto antes.

Pasamos el control sin ningún problema y una vez cruzamos la puerta "Nothing to declare" ya estábamos en suelo australiano. Nuestro amigo que vive allí desde hace más de 1 año no podía alojarnos los primeros días por algunos problemas, así que lo primero que teníamos que hacer era buscar una conexión a internet y reservar habitación en algún sitio. Vimos un Mac Donalds en la terminal y acostumbrados a que tengan Wi-Fi para clientes, nos fuimos de cabeza a pedir algo y aprovechar para conectarnos allí mismo. Pedimos un café Frappé, que era el café más barato que había y al intentar conectarnos, meeeeeeeccccc, error. No tenía Wi-Fi. 

... y más

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...