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30 de enero de 2013

...Bye bye Australia

Brisbane se quedará en nuestro recuerdo como la última ciudad que pisamos en Australia y donde pasamos los últimos 4 días, tiempo más que suficiente para ver esta ciudad y en nuestro caso, de sobra. Debido a que los dólares australianos ya empezaban a hacer daño a nuestra resentida economía y a que nos lo tomamos más tranquilamente, estos últimos días se resumen en tres palabras: pasear, descansar y hacer balance económico. (Vale, me han salido 5 :p)

Mezcla de sensaciones como casi siempre, tristeza cuando sabes que algo se está acabando y alegría porque el viaje continuaba y nos esperaba un país que, cada día que pasaba, teníamos mas ganas de conocer. Ya sabéis, Nueva Zelanda.



Brisbane es la tercera ciudad más grande de Australia y de lo que pudimos conocer de ella nos quedamos con sus jardines y parques botánicos, y con la tranquilidad que te ofrece cuando andas por sus calles. 




Es una ciudad joven, con un ambiente universitario y donde encuentras música en cada esquina. Siempre que salíamos a la calle, encontrábamos a alguien tocando o cantando. 


Y aunque dicen que es la ciudad con el mejor clima porque durante todo el año goza de buen tiempo, ella no iba a ser menos y también nos dejó algún día lluvioso. 

21 de enero de 2013

2º día en Fraser Island. En busca del dingo perdido.

Nuestro segundo día en la isla Fraser comenzó bien temprano. Después de desayunar nos subimos al camión dispuestos a descubrir todo lo que aún nos quedaba por ver de esta isla. Lo primero fue ir directamente hasta la Seventy-Five Mile Beach, llamada así porque tiene aproximadamente 75 millas de largo. Aunque debido al movimiento constante del mar y la arena, no siempre tiene esa longitud.

Esta playa recorre gran parte de la costa este de la isla de Fraser y lo normal es recorrerla en camión o 4x4. Una vez allí a lo mejor te apetece darte un baño en esta kilométrica playa, pero lo de nadar entre sus corrientes peligrosas, y abundantes tiburones tigre, según el guía, lo convierte en algo arriesgado. Otra de las particularidades de esta playa es que al mismo tiempo que es carretera nacional, es también una pista de aterrizaje para avionetas. Nosotros no vimos ningún aterrizaje, pero también nos comentó que no hubiera sido nada raro ver cómo despegaba o aterrizaba una avioneta.

No muy lejos de allí se encuentra Eli Creek, el mayor de los arroyos de agua dulce de la parte oriental de la isla, que transcurre justo a la orilla del mar. El guía nos contó que puede llegar a verter hasta 4 millones de litros en el océano cada hora y que entre sus cristalinas aguas se reproduce una gran variedad de fauna y de flora. Entre otras especies, banksia y pandanus. Los más atrevidos se dieron un chapuzón en sus más que frías aguas pese a que no hacía calor (seguía muy nublado) y que las serpientes de agua son una de las especies que más fácilmente te puedes encontrar entre sus aguas. (Los que ya me vais conociendo sabéis que, sólo el escuchar la palabra serpiente, me tira para atrás).

Seguimos descubriendo algunos de los lugares más conocidos y llegamos a tal vez una de las paradas de Fraser más icónicas, la del naufragio del Maheno. Los restos del Maheno, un barco construido en 1905 y que prestó servicio como barco de pasajeros de lujo uniendo la costa con Tasmania y como barco hospital durante la I Guerra Mundial, se encuentran en medio de esta playa después de que un ciclón en 1935 le hiciera encallar. Sus restos permanecen en tierra, donde el agua y el paso del tiempo siguen oxidando lo que queda de él.

Restos naufragio del Maheno

18 de diciembre de 2012

Primer día en Fraser island

15 y 16 de marzo - 2012

Después de haber pasado los últimos días de excursión entre Whitsundays Islands y Long Island, llegamos de vuelta a Arlie Beach. Allí estaríamos sólo unas horas, pues esa misma noche saldríamos en autobús dirección Hervey Bay, nuestra próxima parada. Al igual que Arlie Beach es el puerto de salida para conocer las Whitsundays Islands, nuestra próxima parada, Hervey Bay, es la ciudad desde donde salen los ferrys dirección Fraser Island, un lugar que habíamos puesto como destino imprescindible en nuestra ruta por la coste este de Australia.

Mientras nos comíamos una hamburguesa en el Mc Donalds, nos conectamos a internet y reservamos nuestro asiento para viajar esa misma noche. En Arlie Beach ya no quedaba nada por hacer, y al mismo tiempo que nos ahorrábamos el alojamiento pasando la noche en ruta, podríamos llegar sobre las 7:30 de la mañana a esta ciudad y una vez allí empezar a planear la visita a Fraser Island (última excursión incluida en nuestros billetes de autobús). Por la mañana temprano llegamos a la estación de autobuses de Hervey Bay y por allí pasó a recogernos un coche del hostel, un servicio que ofrecía a los clientes de manera gratuita.

Llegamos al Colonial Village, el hostel YHA de esta ciudad, y enseguida nos dieron las llaves de nuestra habitación, nos dijeron qué servicios ofrecían y nos enseñaron las instalaciones. El ambiente era muy tranquilo y familiar, también tenía piscina y jacuzzi. Después de descansar un rato y estar hablando con nuestro compañero de habitación, un chico inglés muy simpático y que se movía por el país intentando hacer autostop (aunque en Australia está prohibido) nos acercamos a la piscina a refrescarnos, y a coger ganas para ir al supermercado a comprar algunas cosas que nos hacían falta. Aunque como sabíamos que en esta excursión a Fraser estaba incluido tanto el alojamiento como todas las comidas: desayuno, comida y cena, no compramos muchas cosas.

Nos acercamos entonces hasta Woolworths a comprar y paseamos un poco por las calles de vuelta al hostel. Hervey Bay es un pueblo muy tranquilo.

Ya por la tarde nos conectamos a internet, previo pago, para hablar con la familia y reservamos la excursión para el día siguiente.

Por la mañana, y después de un buen desayuno, nos fuimos a la entrada a esperar al autobús. Allí nos encontramos con otros dos huéspedes del hostel que también habían contratado con la misma empresa y que harían el viaje con nosotros. Un hombre y una mujer de nacionalidad francesa, que viajaban por separado. Él estaba de año sabático y llevaba ya varios meses dando la vuelta al mundo.

28 de noviembre de 2012

Long Island. De isla en isla.

Atrás dejábamos Whitehaven Beach, y subidos en el barco nos dirigíamos a nuestra próxima isla, Long Island. En esta isla pasaríamos los próximos dos días, junto con una pareja japonesa, dos chicos y una chica alemanes, una chica estadounidense, una mujer escocesa y un chico francés. Ninguno de ellos pasaba de los 30 años, exceptuando la mujer escocesa (y nosotros).


El catamarán nos dejó en un pequeño embarcadero a medio camino, en Hamilton Island (2 en la foto), desde donde los ferrys suelen recoger a los pasajeros que van hacia Long Island. Llegamos a la isla y montados en carritos de golf nos llevaron hasta la recepción del Long Island Resort. Durante el trayecto, que no duró más de 5 minutos, pudimos ver algunos de los apartamentos y bungalows, y todos nos preguntábamos cuál sería el nuestro. 

Llegamos a recepción y todos nos registramos. Nos dijeron dónde nos alojaríamos y la mujer de recepción nos acompañó hasta allí. Por el camino no vimos a nadie más aparte de todos nosotros, la lluvia que había caído hacía que la gente no quisiera salir a la piscina o al jardín, pensé.

27 de octubre de 2012

Y ese día llegó. Excursión por las Whitsundays.

Hola a tod@s los que todavía siguen por ahí al otro lado y gracias, porque la verdad es que después de tanto tiempo sin escribir nada no me extrañaría que hubierais desaparecido.  

Aquí estoy dispuesta a seguir contando, de una vez, todo lo que todavía queda por contar que es mucho. No soy muy amiga de las entradas largas, que a veces resultan interminables, pero no me queda otro remedio. Espero que aguantéis hasta el final. Si lo hacéis, os merecéis un premio.

Al lío. Si te preguntara cuáles son las primeras imágenes de paisajes o de lugares que te vienen a la cabeza cuando piensas en Australia ¿qué dirías?

Para mí sin ninguna duda:

1- La Gran Barrera de Coral, en concreto la playa de Whitehaven Beach en las islas Whitsundays
2- La Ópera de Sydney
3- Fraser Island
4- Y el Uluru o roca sagrada en Ayers Rock

De izq. a dcha. y de arriba a abajo: Whitehaven, Ópera, Fraser y Uluru, from Google images

Se me ocurre alguna más, pero principalmente diría esas.


Y es que finalmente, después de visitas a islas que no teníamos en los planes, después de visitas a distintas ciudades y de conocer ya diferentes tipos de paisajes, fauna y flora australianas, llegó por fin el día de Whitsundays, donde se encuentra la playa que siempre tuvo la culpa de que quisiera ir hasta el culo del mundo, la de Whitehaven Beach.

15 de septiembre de 2012

Viajar en autobús por la costa este de Australia

Hoy voy a dedicar este post a explicar un poco el billete de autobús que compramos para viajar por la costa este de Australia, en qué consiste, qué incluye y otro tipo de información que creo que será de ayuda para el que quiera visitar Australia de esta manera.

Nosotros compramos un billete o travel pass del tipo "hop on- hop off" en Greyhound, y que incluía diferentes excursiones. La opción de viajar en autobús con este tipo de billetes te ofrece la posibilidad de viajar durante 90 días a lo largo de todo el recorrido contratado, subiendo todas las veces que se quiera. Eso sí, solo en un sentido. Es decir, si sales desde Cairns dirección Arlie Beach, luego no puedes volver de nuevo a Cairns con este billete.

Pero te permite organizar el viaje según tus necesidades, pasar los días que quieras y dónde tú quieras con la tranquilidad de que el medio de transporte es algo que tienes asegurado y que te permite moverte de un sitio a otro siempre que quieras (según un horario, claro).

11 de agosto de 2012

Magnetic Island. Sin mucho magnetismo.

La entrada que ahora estáis leyendo me ha costado bastante escribirla, prueba de ello es que hace ya más de tres semanas que no escribía nada en el blog. Esto se ha debido a varios motivos.

Aparte de algunos motivos personales que no vienen al caso, también se encuentra el hecho de que no quería ser injusta con la protagonista de esta entrada, Magnetic Island, y hacer un juicio sobre ella basándome sólo en nuestra pequeña y corta experiencia allí. Porque lo cierto es que sé que esta isla se merecería una segunda oportunidad para valorar realmente todo lo que puede ofrecer.

Pero es que al final este blog se basa sólo en experiencias personales y mi intención no es la de vender a nadie lo maravilloso que es o no el sitio que he visitado. Así que lo único que puedo hacer y por lo tanto contar es nuestra experiencia.

La decisión de ir a Magnetic Island la tomamos estando en Cairns todavía, cuando planeábamos qué hacer una vez llegáramos a nuestro próximo destino, la ciudad de Townsville. Esta ciudad no tiene mucho o nada que ofrecer, son de este tipo de ciudades que con dedicarle unas pocas horas es más que suficiente. Así que decidimos ir hasta esta isla conocida por sus playas, donde existen rutas para hacer trekking y donde si tienes suerte puedes hasta ver koalas en libertad. Sonaba muy bien.

Así que todas esas razones nos hicieron pensar que se merecía una visita y por qué no, pasar allí una noche y dos días conociendo esta isla que se encuentra a escasos 8 kilómetros de Townsville. Reservamos por internet en el camping Bungalow Bay Koala Village una bonita habitación, que aunque se salía de nuestro presupuesto normal (64 $/noche) prometía bastante.

Tras pasar la noche en el autobús e intentar dormir todo lo que pudimos a lo largo de los 535 kilómetros que separan Cairns de esta ciudad, llegamos a las 6:30 de la mañana a Townsville. Una vez en la terminal todavía nos quedaba esperar casi una hora hasta la salida del primer ferry que nos llevaría hasta allí. Como recompensa pudimos disfrutar de un bonito amanecer.

Vistas desde el ferry. De Townsville a Magnetic Island.

Aunque apenas son unos 15 minutos de travesía, el billete cuesta 29$ por persona ida y vuelta. Bastante caro comparado con lo que suelen cobrar en otros lugares por un trayecto similar.
Y es que todo lo que lleve Magnetic Island asociado al nombre, se paga caro. Ya sea el ferry que te lleva hasta ella, el autobús para moverte por allí, cualquier excursión o visita, el alojamiento o la comida.

18 de julio de 2012

Snorkel en la Gran Barrera de Coral. Excursión a Michaelmas Cay.

De todas las cosas que había imaginado poder hacer algún día, sin ninguna duda de las que más ilusión me hacía, era conseguir viajar y bucear en la Gran Barrera de Coral australiana. Tal vez ni en mis mejores sueños hubiera imaginado que lograría conseguirlo, pero si algo se te mete en la cabeza y tienes ilusión, creo que es más fácil.

A lo mejor suena a prototipo, a lugares comunes, o simplemente algo hedonista, pero es lo que pensaba. -Si quieres ir allí, tienes que hacerlo... cueste lo que cueste-
Pues bien, después de unos años (literalmente) teniendo ese "sueño", me desperté una mañana en Cairns, desayunando en la cocina de un hostel, y notando cómo ese momento estaba a pocas horas de hacerse realidad.

Aunque lo que más me preocupaba en ese momento era el tiempo. Yo sólo pedía al Paco Montesdeoca u hombre del tiempo australiano que acertara con la previsión dada para ese día, la cual estaba en "nubes y claros con probabilidad de lluvias por la tarde". Es decir, por la mañana sin lluvia. A las 8 de la mañana llegamos al puerto y parecía que el parte meteorológico estaba cumpliéndose según lo previsto, el día había amanecido con alguna nube pero ninguna tenía pinta de ir acompañada de lluvia.

El catamarán en el que pasaríamos parte del día y la tripulación de Passions of Paradise, unas 7 personas, nos esperaban en el muelle para darnos la bienvenida. Bueno, a nosotros y a otras 20 personas, aproximadamente, que también harían la excursión ;-) Todos ellos eran muy simpáticos, atentos y se les notaba que disfrutaban con su trabajo. Siempre con una sonrisa en la cara y gastando bromas. Typical Australian.

8 de julio de 2012

Cairns (III) Excursión al Parque Nacional Barron Gorge

Aquella mañana nos acercamos hasta Kuranda para adentrarnos en el Parque Nacional Barron Gorge, donde tuvimos nuestro primer contacto con la naturaleza australiana. Y es que hasta ese momento sólo habíamos estado en ciudades, y de las grandes, como lo son Londres, Bangkok y Sydney, por lo que había ganas de ver y pisar algo más que asfalto.

Desde Cairns se tiene fácil acceso a dos de los lugares considerados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como son los Wet Tropics o Bosques tropicales húmedos y la Gran Barrera de Coral.

Los Wet Tropics de Queensland consisten en más de 8000 km2 de bosques tropicales que crecen muy cerca y en paralelo a la Gran Barrera de Coral, entre Townsville y Cooktown. Y aunque de estos bosques quizá el más conocido sea el Daintree Forest, el Parque de Barron Gorge Falls también forma parte de este área declarada Patrimonio de la Humanidad.

Ficus en Barron Gorge Park

A las 8:30 de la mañana nos subíamos en el autobús que diariamente realiza la ruta Cairns-Kuranda Village. Una opción bastante más económica y alternativa a la de coger el skyrail y luego el tren turístico, y que además te permite conocer el Parque de primera mano.

El trayecto dura aproximadamente una media hora y el billete nos costó 12$ australianos ida y vuelta, por persona.

Aunque el parque no se eleva mucho más de 380 metros sobre el nivel del mar, la carretera que te lleva hasta él está llena de curvas, y si a esto le sumas que el conductor era primo de Fernando Alonso, da como resultado un mal cuerpo que... menos mal que el trayecto no era muy largo, porque el desayuno tenía ganas de salir a dar una vuelta....



3 de julio de 2012

Cairns (II) Palm Cove. Donde medusas y cocodrilos se convierten en animales de compañía.

Si es que no hay nada que 11 horas de sueño no curen. No serían ni las 10 de la noche cuando nos acostamos y hasta las 9 de la mañana estuvimos durmiendo del tirón. Nos levantamos comentando lo bien que habíamos dormido los dos. Todo cambia con la cabeza y el cuerpo descansado, se piensa de otra manera.

Lo primero entonces era ir a la estación de autobuses de Cairns hasta la oficina Greyhound para hacer la reserva que no habíamos podido hacer el día anterior, pero al llegar allí la chica nos comentó que para el día siguiente ya no quedaban plazas disponibles y que nos tendríamos que esperar dos días. A cambio nos reservó con una compañía un poco mejor. Sin problemas. Así que la reserva ya estaba hecha, nuestra primera excursión a la Gran Barrera de Coral sería con Passions of Paradise. ¡Bien!

El cambio de planes no nos venía nada mal porque también queríamos ir al parque nacional de Kuranda, un bosque tropical que se encuentra a pocos kilómetros de Cairns, a unos 25 kilómetros para ser exactos.

26 de junio de 2012

Cairns (I) Porque ser y estar no significa lo mismo

Después de 3 horas en avión desde Sydney llegamos a Cairns, una ciudad situada en la costa de la Península del Cabo York, en una franja costera entre el mar de Coral y la Gran Cordillera Divisoria. Nuestra llegada a esta ciudad a eso de las 8 de la mañana, nos dejó K.O.

Al salir a la calle para coger el autobús que nos llevaría hasta nuestro hostel, el Corona Backpackers, la poca sangre que nos quedaba todavía en la cabeza se nos bajó a los pies de golpe.

Nada más bajar del avión ya notamos ese clima tropical tan húmedo y asfixiante, que sumado al cansancio que llevábamos después de nuestra noche en el aeropuerto de Sydney, nos dejó atontados para las próximas horas. Nos costó aclimatarnos a Cairns y nunca mejor dicho.

Al llegar al hostel no pudimos hacer otra cosa mas que tumbarnos en los sillones que había en el salón-cocina para descansar un poco mientras arreglaban nuestra habitación, que hasta las 10:00 de la mañana no estaría disponible. La sangre nos llegaba al cerebro lo justo para pensar en comer algo, lo que fuera, y poder acostarnos luego en nuestra habitación un buen rato.

Los zombies en The Walking Dead sin ninguna duda están más vivos de lo que lo estábamos nosotros en aquel momento en que nos acercamos al supermercado a comprar algo de comer. Vagando por los pasillos en busca de algo que poder echarnos a la boca y que no necesitara de mucha preparación, nuestro clásico: pan, jamón y queso, nos salvó de nuevo.

21 de junio de 2012

Sydney (VI) Con los ojos de la despedida

Era nuestro último día en Sydney y lo quisimos aprovechar. Nos levantamos temprano y nos dedicamos en cuerpo y alma a hacer fotos, a pasear, patear, deambular...arriba y abajo. Por todos lados.

Nos dimos nuestro último paseo por el Botanic Garden.

Vistas del CBD

Estuvimos en la Biblioteca Nacional (que está justo enfrente) viendo varias exposiciones. 

National Library

Y luego volvimos al Jardín Botánico para comernos unos bocadillos sentados en unos bancos. Nosotros y nuestro Turismo económico, siempre en modo ON, jeje.

Por supuesto, volvimos otra vez al Harbour Bridge y a la Ópera, que es implemente espectacular, no te cansas de verla.

La Ópera de Sydney

















Hizo un día con mucho sol, así que apetecía estar un buen rato sentado en la Bahía y disfrutar viendo a los barcos y ferrys entrar y salir de Circular Quay.

Harbour Bridge

Ya por la tarde seguimos andando por el CBD y llegamos hasta el Darling Harbour. Por esta zona se encuentra el zoo de Sydney, Wild Life. Y aprovechando unos descuentos que teníamos, nos fuimos hasta allí en busca de koalas y de wombats, sobre todo, ya que una de las cosas que más ilusión me hacía era el poder ver a uno de estos animales de cerca. Yo no podía irme sin ver a uno, aunque fuera en un zoo.

7 de junio de 2012

Sydney (IV) Cantando bajo la lluvia

Aquel 2 de marzo fue el día en el que nos mudamos al apartamento de nuestros amigos. 
Con nuestras mochilas a cuestas nos despedimos de nuestro último "cochambrosing-hostel" sin mucha pena, más bien con una alegría infinita. De camino a su casa, y pasando de nuevo por King Cross, la calle quiso despedirse también de nosotros dándonos un regalito. 

Y es que para empezar bien el día, ni tazón de cereales ni nada. ¡Qué mejor manera que encontrándote 40 dólares en medio de la calle! jeje. Fui yo quien vio el billete que tiene la cara del inventor del Royal Flying Doctor Service (que había sido protagonista en una de las entradas del blog) en medio de la acera a pocos metros de donde estábamos. Y al principio parecían sólo 20 dólares, pero no, eran 40. ¡Ole, qué bien!

Vistas desde el apartamento

3 de junio de 2012

Sydney (III) Apatrullando la ciudad

Era nuestro cuarto día en Sydney y aunque nos despertamos más bien temprano con ganas de seguir descubriendo la ciudad, la lluvia que la noche antes nos dio las buenas noches y que también esa mañana nos dio los buenos días, no animaba mucho a pasear por las calles. Así que era uno de esos "library moment" o momento biblioteca. En los que aprovechas para ir y pasar allí la mañana estudiando las guías de viajes, sacando información, planeando qué hacer en los próximos días y disfrutando de la velocidad de internet que hay en ellas, y que tanto cuesta encontrar en Australia, para subir bastantes fotos.

Vista desde la habitación en Brado's Backpackers
Esa mañana además nos cambiamos a otro hostel que estaba en la misma zona, en Darlinghurst Road, pero que era 14 dólares/noche más barato, y aunque era bastante cutre, nos venía bien para conseguir así "ahorrar" un poco en el alojamiento y pasar los últimos días, antes de poder mudarnos a casa de nuestro amigo. La verdad es que no se lo recomendaría a nadie. Bueno, si fuera sólo para pasar una noche o dos (como queríamos nosotros) y no vas a hacer mucho uso de la cocina o del cuarto de baño, a lo mejor sería pasable. Pero si es para estar más tiempo y esperas encontrarte algo más que una cama, mi consejo es que te busques otro directamente. Se llamaba Brado's Backpackers.

Ya por la tarde nos fuimos a casa de nuestro amigo a ver alguna película y nos quedamos a cenar allí. Era el último día en la ciudad de su padre, así que prepararon una cena para despedirle, ya que al día siguiente muy temprano se volvía a España después de un mes y medio en Australia. Todos juntos y degustando un buen solomillo y una copa de vino pasamos la noche, y creo que no hace falta decir a qué nos supo...¡A gloria bendita!

The last dinner
Al día siguiente, 1 de marzo, el tiempo volvió a darnos una tregua y nos fuimos andando hasta la estación de trenes y autobuses a comprar el billete de autobús que ya teníamos estudiado desde España y que queríamos comprar antes de irnos de Sydney, para que al llegar a Cairns estuviera todo listo. Nuestro billete era el Queensland Coaster que hace el recorrido Cairns - Brisbane (o viceversa) El paquete incluye, además del propio billete de autobús con el que puedes viajar y subir y bajar todas las veces que quieras durante 90 días, varias excursiones que iré contando más adelante.

27 de mayo de 2012

Sydney (II) Un día en la Ópera.

Yo no sé si sería por el famoso jet lag o qué, pero él se pasó casi toda la mañana durmiendo. Yo me levanté sobre las 9:00 porque ya no aguantaba más en la cama, raro en mí, y me dediqué a buscar vuelos para ir a Melbourne y pasar allí unos días. 

¡Ay! ¡Yo no sé en qué estaría pensando para no haberlo hecho antes! 
Bueno sí que lo sé. No quisimos reservar nada desde España hasta saber más o menos cómo pasaríamos los primeros días en Sydney o qué querríamos hacer exactamente. Enseguida me dí cuenta de que el precio de los vuelos a Melbourne era, en ese momento, 4 veces más caro que cuando lo miramos unos días antes. 

En nuestros planes estaba también el alquilar un coche 3 días para hacer la Great Ocean Road, pero claro, el precio del billete de avión hacía que no entrara en el presupuesto el poder alquilarlo. Así que echamos cuentas y las volvimos a echar, y la verdad es que con una mezcla de rabia y de pena decidimos que tendría que ser en otra ocasión el viaje hasta Melbourne. Como se suele decir, una excusa más para volver en un futuro.

Mc Elhone Stairs (Fuente)
Para que no nos pasara lo mismo con el otro vuelo que teníamos previsto hacer, volar a Cairns, nos pusimos justo en ese momento a buscar y reservamos rápidamente nuestros asientos para el 6 de marzo con la compañía Jet Star. El precio, al menos en este, estaba igual que cuando lo vimos desde España.

Aunque había amanecido un día soleado, conforme fueron pasando las horas el cielo se puso gris y parecía que fuera a llover de un momento a otro. Pero nosotros volvimos a dar un paseo por Victoria Street, y bajamos hasta Woolloomoolloo, construido entre 1911 y 1915, por las famosas McElhone stairs. 




Esta vez pudimos entrar, ya que la vez anterior estaba cerrado, y estuvimos por allí casi toda la tarde. Cuando nos volvíamos al hostel empezó a llover. Y mientras cenábamos y preparábamos un poco lo que haríamos al día siguiente, yo no paraba de pensar que estaría bien que el tiempo nos diera alguna alegría.

23 de mayo de 2012

1º día en Australia. "This is Sydney"

Aeropuerto Internacional Kingsford Smith. Sydney. Google images
El domingo 26 de febrero de 2012 será un día que recordaré siempre, toda mi vida. La verdad es que sin llegar a ser consciente al 100% en ese momento, en una mezcla de cansancio y normalidad, llegamos al aeropuerto internacional de Sydney Kingsford Smith sobre las 7 de la mañana. Uno de mis mayores deseos se estaba cumpliendo en ese mismo instante. Y todavía ahora, mientras voy escribiendo estas líneas, se me encoge un poco el estómago al recordar esa magnífica sensación que te invade cuando consigues realizar uno de tus sueños. 

Con la tarjeta del departamento de inmigración y el pasaporte en la mano, estábamos preparados para atravesar ese tan temido control de aduanas australiano, y que tan de moda está últimamente gracias a un programa de televisión. Todo el mundo cuando se enteraba de que íbamos a viajar a Australia nos decía lo mismo: -Pues tened cuidado en la aduana, no veas como se las gastan allí, ¿es que no habéis visto el programa?- Nosotros no teníamos ni idea de cuál era ese programa. Veníamos de estar un año en Inglaterra y sin tele. Aún así, y aunque no llevábamos nada ilegal o prohibido, queríamos pasarlo cuanto antes.

Pasamos el control sin ningún problema y una vez cruzamos la puerta "Nothing to declare" ya estábamos en suelo australiano. Nuestro amigo que vive allí desde hace más de 1 año no podía alojarnos los primeros días por algunos problemas, así que lo primero que teníamos que hacer era buscar una conexión a internet y reservar habitación en algún sitio. Vimos un Mac Donalds en la terminal y acostumbrados a que tengan Wi-Fi para clientes, nos fuimos de cabeza a pedir algo y aprovechar para conectarnos allí mismo. Pedimos un café Frappé, que era el café más barato que había y al intentar conectarnos, meeeeeeeccccc, error. No tenía Wi-Fi. 

9 de marzo de 2012

No estaba muerto...estaba sin internet

Empiezo esta entrada pidiendo disculpas, pues pensaba que sería más fácil poder mantener un poco al día el blog cuando estuviéramos de viaje y está resultando ser todo lo contrario. La conexión, y sobre todo la velocidad de internet en Australia, es básicamente como todo por aquí, si quieres una buena, la tienes que pagar, y a un precio no muy asequible. Entre unas cosas y otras, entre bibliotecas y Mc Donald's sólo hemos podido llevar adelante y al día las reservas de autobuses o de hostels, pero lo de sentarse un buen rato a escribir y a cualquier hora, de momento no lo hemos podido conseguir. Estas líneas las escribo desde un Mc Donald's, que sí que se "enrolla" con lo de la wifi gratis, pero no tanto como para poder subir fotos y estar un buen rato navegando por la red tranquilamente. 


Intentaré contar algo más y a poder ser interesante la próxima vez. 
Saludos desde Cairns!


24 de enero de 2012

El Royal Flying Doctor Service de Australia (o la historia de los médicos voladores)

Que Australia es un país de grandes dimensiones creo que lo sabe todo el mundo (aunque si eres de Estados Unidos, Rusia, China o Brasil no te lo parecerá tanto, ya que todos ellos le superan en superficie) Pero para la mayoría de la gente que viva en un país no muy grande como España, creo que le será más fácil llegar a entender y a hacerse una idea de su dimensión cuando vea este dibujo, donde se compara el tamaño de Europa y Australia y donde se pueden ver las grandes distancias que hay entre sus ciudades.


 ver Fuente

Quería poner esta imagen como ejemplo, para entender ahora la valiosa y gran idea que tuvo John Flynn allá por 1928. Fue en ese año cuando este reverendo australiano formó el que hoy es el RFDS (Royal Flying Doctor Service) con la intención de dar un servicio aéreo médico de emergencia y de atención primaria de salud a los que vivían en zonas rurales y remotas de Australia.

9 de enero de 2012

No sin mi barbacoa

En la última entrada hablaba sobre la afición y la cultura de la barbacoa que existe en Australia. Pues bien, para rematar este asunto voy a aportar otra prueba gráfica para demostrarlo. Os dejo la foto de un hombre en Melbourne que fue multado por conducir una moto llevando puesta encima una barbacoa. Y lo de llevar puesta es literal.

Aquí el documento gráfico que lo demuestra:

A motorcyclist who was photographed riding along a motorway with a barbecue strapped to his body has been fined in an Australian court for careless driving.
  “No sin mi barbacoa”

8 de enero de 2012

Australia y las barbies

Si has querido saber como yo algo sobre la cultura australiana o del estilo de vida de su gente y has estado leyendo sobre eso, te habrás dado cuenta de cuáles son esas cosas que parece representan bastante bien a ese país, entre ellas están: la simpatía de su gente, lo relajados que son y sus ganas de ayudar a todo el que va de visita (dentro de poco podré decir si es cierto o no :D )
Pero si hay otro icono Aussie por excelencia, ese es la barbacoa o barbie como la llaman ellos. Y ya que más del 80% de la población vive a menos de 50 kilómetros de la costa, se puede entender que gran parte de su tiempo libre gire en torno a la playa y una barbacoa.

... y más

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